Bitácoras...

Bitácoras

Mujer Neurodivergente

En este espacio comparto textos y algunos fragmentos: poemas, escritos íntimos, reflexiones, procesos creativos y personales. También dejo señales de lo que viene, de los cambios, de mi locura, de mi caos, de mis crisis, de mi autosabotaje, de mi historia… un poco de todo y un poco de nada.

Bitácoras sin fecha, tendrán fecha en los comentarios, cuando comiencen a ser leídas...

Qué hermoso es amar, pero más hermoso es saber soltar...

Me sentía huérfana, así que me adopté. Ahora me hago cargo de mí. Soy responsable de cómo me trato, cómo me hablo. Y, cada día, me enseño algo nuevo. Me entrego herramientas para vivir mejor...

Amor imperfecto...

No sé amar perfectamente,
siento un amor demente
que a veces miente,
pero va de frente.

No sé amar con esmero,
yo amo con desespero,
con lucha interna,
con drama y miedo.

Yo amo desde el conflicto,
con escenarios hipotéticos,
con apego ansioso
y con espejismos.

Yo amo con dicotomía,
con conexión profunda,
con pasión caótica
y con osadía.

Yo amo desde un lugar incierto,
sin certezas, sin aciertos,
con inspiración frenética,
pero con intentos.

Yo amo con psicología,
con canciones y con poesías,
con falta de destreza
y con melancolía.

 

                          Scarlett Ferré

Ansiedad: bitácora de un día real...

Hoy tuve un ataque de ansiedad. La ansiedad suele estar en un volumen más alto cuando mi marido comienza con sus días libres. Se activa este patrón que ya conozco: mi apego ansioso, esa necesidad de ser vista, de sentirme observada de alguna manera. Soy consciente de ello. Lo reconozco y trato de manejarlo mejor: intento distraerme, hacer cosas, no poner en el otro la responsabilidad de verme o sostenerme emocionalmente. Pero estos días casi no tuve atención, y el ataque de ansiedad apareció sin aviso. No lo vi venir…

Terminé llorando mucho. Llorando con ganas… Y, aun así, intenté permitirme ese llanto, dejar que saliera toda esa ansiedad acumulada que ya venía observando. De hecho, me anticipé: le dije que me sentía ansiosa, que sabía que iba a comenzar el día así, que quería avisarle para ver si podíamos vernos o hablar de vez en cuando, solo para alivianar un poco la carga. Pero no ocurrió. No me sentí vista, ni observada, ni atendida. Y entonces el ataque llegó. Brotó. En forma de lágrimas.

Todavía me queda un poco de ansiedad. Estoy atravesando el proceso, aceptándolo, intentando cambiar el chip, aunque me cuesta, tratando de volverme alguien más positiva, menos dramática. Pero esta vez el drama llegó igual, y lo acepto como viene. No lo niego.

En nuestras conversaciones aparece mucho esta diferencia: yo tengo esta necesidad de ser atendida, y él es como los pajaritos, siempre volando. No hay mala intención. También tiene su propia necesidad de admiración, de ser visto, pero no logra registrar del todo la mía. Entonces suelo ser yo quien da un paso atrás. Y también entiendo que no se le puede exigir al otro que sea consciente de todo lo que ocurre dentro de una. Mucho menos hacerlo responsable de mi ansiedad o de mi apego ansioso. Eso me corresponde a mí.

Hoy tuve este ataque, así, sin más. Y vuelvo a lo de siempre: buscar técnicas, fórmulas, métodos para salir de esto. Se repite el discurso interno. Que hay un trasfondo que sanar, algo profundo que mirar. Pero tampoco creo que sea posible borrar una niñez dolida completamente.

Lo que sí intento es transformar lo vivido: tomar el dolor y convertirlo en algo bello, crear una narrativa más actual, con nuevos acontecimientos, con sentido. Eso estoy haciendo. Reescribiendo mi historia, lo mejor que puedo.

Mientras tanto, practico esto de observar: los pensamientos, las emociones, el llanto. Metacognición en tiempo real. Sentir, transformar y también dejar pasar. En eso estoy.

Estos días he estado cantando mucho, porque quiero comenzar a grabar. Y han pasado cosas lindas: llegué a tonos que antes no lograba, acomodé la voz en zonas que no había podido trabajar bien, empecé a usar los resonadores de forma más consciente. Mi voz está mejor, más firme, más clara, y eso me alegra profundamente. Estoy en proceso de grabación, aunque sé que aún puedo mejorar. Pero también entiendo que no puedo esperar eternamente: tengo que empezar.

Un resfrío ha complicado un poco las cosas, en mi casa están todos resfriados, y yo he tenido inflamación de garganta y las vías respiratorias algo obstruidas, así que todavía no grabo. Pero practico todos los días. Busco nuevas técnicas, ajusto la voz, fortalezco la musculatura de la laringe, trabajo respiración. De hecho, logré encontrar una forma de respirar más profundo, que además calma la ansiedad. Todo eso me ha generado una sensación real de satisfacción.

Así estoy estos días: lidiando con resfríos, con la ansiedad, aprendiendo cosas nuevas, ejercitando la voz, estudiando programas y herramientas de producción, aprendiendo sobre masterización. Y también aquí, escribiendo, para sostener este blog, estas bitácoras. Para compartir lo que vivo, lo que pienso, lo que siento…

Aunque conviva con tantas emociones y sensaciones, no intento apagarlas. Solo regularlas lo suficiente para seguir avanzando hacia mi meta, que siento muy cerca. A un paso…

                          Scarlett Ferré

Mi cuerpo funciona distinto, un combo completo...

En esta ocasión quiero hablar de cosas físicas que me pasan y que casi nunca comento. No las había contado en ningún post.

En general, me considero una persona saludable. Me veo joven, tengo buena flexibilidad, hago ejercicio, tengo fuerza muscular. Aún me siento joven. Pero, al mismo tiempo, convivo con muchas incomodidades físicas que me hacen la vida un poco más difícil. No me invalidan, pero están ahí.

Tengo fotofobia. La luz me provoca algo extraño: es como sentir una especie de aura alrededor de la cabeza que se mueve, me marea y me genera dolor. Cuando me alejo de la luz o cierro cortinas, desaparece de inmediato.

También tengo hiperacusia. Escucho todo más fuerte de lo normal, y cuando estoy estresada, los sonidos se intensifican aún más. Esto me ha traído dificultades laborales. Muchas veces he fingido que no me pasa nada por necesidad. He puesto cara de “todo bien” hasta que ya no logro fingir más. La hipersensibilidad acústica es real, es intensa, y está siempre presente.

Además, tengo hiperlaxitud articular. Las articulaciones se mueven solas, se doblan de más. Eso hace que mis nervios sean más “blandos” y, si hago un movimiento incorrecto, se desplacen y me provoquen dolores muy fuertes. A veces tengo que mantener un brazo en cierta posición durante mucho rato para que el nervio vuelva a su lugar y el dolor ceda. Al dormir de lado, por ejemplo, se desacomodan las vértebras y despierto con dolor de espalda, que solo se pasa cuando logro volver a acomodar el cuerpo.

Gran parte de mi dolor tiene que ver con un sistema nervioso distinto, constituido de otra forma. Y aun así …aunque suene contradictorio… me considero una persona saludable.

También retengo líquido cuando consumo carbohidratos. Tengo que comer muy pocas masas y muy poca azúcar, porque se me inflama el cuerpo de inmediato. Sospecho fuertemente de un hipotiroidismo de Hashimoto; cuando me haga exámenes, no me sorprendería que aparezca. Conozco bien mi cuerpo y suelo observar estos patrones con bastante claridad. Por eso cuido mi alimentación y hago mucho ejercicio para ayudar a la circulación.

Tengo disautonomía. El calor extremo y el frío extremo me afectan mucho. Tengo fatigas frecuentes, cansancio durante el día. Por eso necesito alternar constantemente: movimiento y descanso, acción y pausa. Hay días con energía y días sin nada de energía, y en esos días hago lo que puedo.

A pesar de todo esto, me considero saludable porque me conozco. Sé por qué me pasa lo que me pasa. No es algo que se “cure”, es un sistema nervioso diferente. Entonces me cuido: respeto mis horarios, mis dolores, mi cansancio, mi sueño. Y aun así acciono: me muevo, hago ejercicio, bailo.

Físicamente tengo buen tono muscular, buena fuerza para mi edad. Y eso no es casualidad: es porque me cuido.

También soy hipersensible a las texturas. Hay cosas que me gustan de sabor, pero me duelen al masticar por el sonido o la sensación en la boca. A veces ese dolor termina en dolor de cabeza. Si como mucho, la disautonomía me provoca taquicardia. Muchas mañanas no puedo desayunar sólido; solo puedo tomar líquidos.

Y aun con todo esto, sigo considerándome una persona saludable. Porque ya me conozco y sé cómo manejarme.

Esto también es parte de ser neurodivergente: ser autista, tener TDAH. Es un combo completo. Días buenos, días malos. Días de parálisis ejecutiva, días de depresión, días de hiperfoco y creación intensa. Diferencias que a veces me hacen quererme mucho y otras veces no tanto…

Eso quería contar sobre mí. Algo que no había contado antes.

                          Scarlett Ferré

Como cuando no todo es tan racional…

Estos días he estado estudiando Tarot.
Siempre me ha atraído el misticismo, todo eso que habita en lo desconocido y que a veces se cruza con la ciencia, y otras veces con la historia. Personajes antiguos, relatos sobre seres con ciertos poderes o capacidades especiales, figuras que despertaban fascinación y alrededor de las cuales se construía un aura mística.

No hay forma real de comprobar si esos poderes existían, pero están escritos, narrados, transmitidos… y eso ya me parece interesante. Me gusta esa parte de la historia que influyó profundamente en la forma de pensar del ser humano: la Biblia, los apócrifos, los escritos sumerios, La Tabla Esmeralda, Jesús, Enoc, Krishna, Siddhartha Gautama, Hermes Trismegisto, ángeles, demonios, etc.. Todo parece estar conectado de alguna manera, como si hubiera un hilo invisible que une estas creencias con lo que hoy entendemos como Tarot y la metafísica. Y sí, me fascina.

Otra cosa que me atrae mucho es la canalización. Ya pasando de lo informativo a lo aplicable. He tenido muchas experiencias relacionadas con lo místico. Mi hipersensibilidad a veces me hace sentir o ver cosas. Y lo curioso es que no siempre he sido la única en verlas. He presenciado situaciones difíciles de explicar y, al menos para mi círculo cercano, comprobables.

Recuerdo una vez en particular. Le conté a mi marido que un ser me estaba visitando. Tenía forma humana, pero no parecía tener demasiada inteligencia ni comprensión de cómo funcionaba nuestro entorno. Intentaba asustarme desde su propia lógica, desde su mundo, enviándome sueños y visiones que respondían a su perspectiva. Pero no me provocaba miedo. Y eso es clave, porque muchos de estos seres se alimentan de la energía del miedo.

Este en particular no lo lograba. Y de hecho, sus visiones eran hasta simpáticas, porque me permitían ver fragmentos de su propia dimensión, y otros seres que habitaban ahí. Pero no consiguió asustarme ni obtener energía de mí.

Cuando vio que no podía, lo intentó con mi marido. Se le presentó a él durante una parálisis del sueño (no es nada común que mi marido tenga parálisis del sueño). Mi marido lo vio. Vio también cuando intentó atacarme a mí. Y entendió…porque ya le había contado antes… quién era ese ser. En el sueño lo enfrentó, no huyó, no entró en pánico. Me defendió. Y como tampoco logró asustarlo, después de ese evento el ser se fue.

Cosas así me han pasado muchas veces. He visto duendes, distintos seres. En mi casa también hay un niño y una abuelita que están en otra dimensión, y se aparecen. Mis hijos también los han visto.

Por todo eso me interesan estas disciplinas: el misticismo, la metafísica, el Tarot. Esta semana he estado estudiándolo más a fondo y ha sido muy entretenido. No tanto por las cartas en sí, ya que me parecen solo un medio, sino por el proceso: entrar en una señal, funcionar como una antena, conectar y canalizar información que viene de otros planos, de otras dimensiones.

No siempre esa información sirve, ni siempre es clara. Algo parecido me ocurre cuando entro en estado Alpha. A veces llegan mensajes o respuestas a preguntas que tengo. Pero no lo tomo todo como verdad absoluta. Sé que en estos mundos hay seres de todo tipo: algunos buenos, otros no tanto, algunos que se disfrazan, otros que simplemente intentan sobrevivir en su propia dimensión.

Por eso observo, analizo, no acciono de inmediato. Leo el entorno, las coincidencias, lo que ocurre a mi alrededor, incluso las noticias que aparecen en el momento justo. Y recién ahí saco mis propias conclusiones sobre qué hacer… o qué no hacer.

                          Scarlett Ferré

Me vuelvo isla...

Me he sentido profundamente sola estos días.
Y lo más paradójico es que sé que estoy a punto de lograr cosas grandes. No me falta capacidad ni visión. Me falta conexión. Me falta alguien que me desafíe. Alguien que se involucre de verdad. Alguien que sepa hablarme desde la profundidad con la que yo habito el mundo.

Porque estar con personas que no me entienden, que no saben cómo acompañarme cuando pido ayuda, cuando la parálisis ejecutiva me detiene o la tristeza me pesa, termina siendo otra forma de soledad. A veces pido apoyo a quién se supone es mi persona más cercana, de manera explícita, incluso digo qué palabras me ayudan, qué argumentos me devuelven la energía… y aun así no me siento escuchada.

Eso duele.
Y ese dolor se transforma en enojo. Un enojo silencioso, interno, como un grito que no sale.

Entonces aparece la tentación de alejarme, de aislarme aún más, de seguir haciendo todo aún más sola. Porque si va a haber cercanía, no quiero cualquier cercanía: necesito una que tenga sentido, presencia y curiosidad real. No necesito multitud. Necesito profundidad.

Ver tanta gente en redes sociales muchas veces intensifica la sensación de vacío. Hay interacción, hay ruido, pero no hay verdadera cercanía. Y yo no tengo la facilidad de ir, irrumpir, pedir atención, pedir compañía. No sé hacerlo. No me nace… Necesito (quizás ingenuamente) que alguien se acerque con intención genuina, que pregunte, que escuche, que se quede. Eso no ha sucedido. Y los años pasan.

A veces aparecen personas que confunden la conexión con algo romántico, se ilusionan en silencio y luego se alejan sin decir nada. No saben que podrían haber llegado a mí con las palabras correctas,  escudriñando un poco… Qué mal!.. porque tengo a alguien a mi lado, que es consciente de lo sola que me siento…

Y sí, lo admito: a veces hasta pensar en jugar con lo tóxico me parece divertido, porque al menos hay intercambio, hay energía, hay alguien intentando entrar. No es lo ideal, lo sé. Pero habla del hambre. Del nivel de hambre de conexión..

Y quizás por eso, como no encuentro esa conexión, me dan ganas de cerrar todo. Silenciar el ruido. Volverme isla… Y esperar… sin saber muy bien qué es lo que espero…

                          Scarlett Ferré

Soy un intento de masa consciente...

Soy un intento de masa consciente que intenta encauzar sus pensamientos, sus sentimientos y su energía, y proyectarla hacia algún lugar.

Soy un intento, un intento, un intento de masa con energía, con algo de conciencia y con mucha inconsciencia que intenta también observar esa inconsciencia y de alguna manera traerla a la conciencia.

Intento observar esos pensamientos, ese cuerpo; intento observar ese comportamiento, intento observar esos sentimientos y cómo dominan esa masa que intenta sobrevivir y, al mismo tiempo, a veces quiere apagarse, pero que está ahí intentándolo todo el tiempo.

Soy también una máscara consciente, consciente de que es máscara y, otra vez, inconsciente de que es máscara, que intenta tener un gesto de simpatía y de cercanía para conectar con otras máscaras y masas medio conscientes y medio inconscientes que también intentan sobrevivir de alguna manera…

Y aquí estoy, intentando saber qué soy, si es que soy algo más que esta masa, que esta máscara, que este intento…

                          Scarlett Ferré

Ni realismo crudo, ni positivismo falso...

Demasiado positivismo para mi gusto;
hay que poner un precio justo
para sanar lo vivido
y haberlo comprendido.

Ni realismo crudo
ni positivismo falso:
hay que encontrar el sentido
a todo lo sufrido.

Hay que ponerlo en balanza,
quitar lo que le sobra
o poner lo que le falta,
o hacer lo que te plazca.

Asumiendo consecuencias
de la falta de destreza,
o culpando a los que fueron
o a la falta de dinero.

Tomando acciones sabias,
riendo con la rabia
o llorando con enojo,
con conciencia del despojo.

Ir sanando la dolencia,
abrazando la tristeza;
con terapia o valentía,
recibir un nuevo día.

                           Scarlett Ferré

Ironía de la vida…

Incomprensible vida,
solitaria con mucha gente,
¿qué tengo de ti más que muchos momentos inciertos?
Nostalgia del ayer,
desconcierto del porvenir
y vida sin vida.
Contigo cruzaré el camino
hasta llegar a lo que me espera.

Incomprensible existencia
que, en toda su inmensidad,
no logra dimensionar su esplendor;
que le da mayor importancia al dolor,
que transforma el amor en pesar,
que busca la libertad en lo terrenal
y ahoga el soñar, y apaga la paz
por reinar la inmensidad que no alcanza a tocar.

Incomprensible vida,
que valora los objetos inertes,
las vivencias pasadas y no valora el presente;
que se viste para esconder la verdad
y para engañar a la muerte,
pero tiene miedo de vivir eternamente
y, sin descifrar la paradoja,
desaparece en el infinito creciente…

                           Scarlett Ferré

La página que no escribí...

Ya no buscaré eso que estaba buscando…

Me conformaré con la inconformidad.

Me resignaré a sentir resignación.

No controlaré lo que no puedo controlar,

no me vengaré de la venganza,

no sentiré menos de lo que ya siento

ni amaré más de lo que ya amo.

No forzaré lo que quiero forzar

ni hablaré lo que quiero hablar.

No juzgaré lo que ya juzgo

ni negaré lo que niego.

Daré vuelta esa página que no escribí…

y dejaré de esperar lo que ya no me alcanzó.

                           Scarlett Ferré

A veces escribo...

Escribo canciones de amores,
también de algunos dolores;
escribo por si lo olvido,
también para ser compartido.

Escribo sobre la esperanza,
aunque a veces me cansa;
no tengo paciencia y no quiero
ser optimista mientras espero.

Escribo en modo venganza
cuando alguien no tranza
los argumentos que entrego
para avanzar en el ruedo.

Escribo lo que no grito,
pero escribo como un cuchillo,
también como flores y rosas
y un millón de mariposas.

Escribo y exagero,
pero escribo con esmero,
y cuando me falta dinero
escribo con desespero.

Escribo sobre ilusiones
y sobre días mejores;
escribo lo que no digo,
porque hablar no es lo mío.

Escribo y miento si puedo,
y plasmo sentimientos etéreos
y de colores que no existen
y de personajes que subsisten.

Escribo y vuelo en mi mente
a un país inexistente;
escribo algunos malos chistes,
también escribo si me insisten.

Escribo sobre ironías
que te depara la vida;
también escribo entre líneas
y alguna que otra poesía.

Escribo mensajes confusos,
escribo malos discursos;
no escribo lo que no quiero,
pero sí escribo por dinero.

                         Scarlett Ferré

Escritora de Pacotilla...

No he escrito sobre la muerte
ni de la mujer resiliente.
No he escrito sobre la guerra,
no quiero pensar en ella.

No he escrito sobre política,
y no es que me falte analítica.
Tanto hombre que se cree avanzado,
con un ego tan poco trabajado.

Me falta escribir de aventuras,
de ciencia ficción y deportes.
No puedo encontrar ese norte
ni sé realizar un reporte.

Me falta léxico y ortografía,
y me sobra la dicotomía.
Me cansa pensar en cultura,
y además me falta cordura.

Muchas veces soy insolente,
pero me creo decente.
Hablo mal de la gente
y los observo sonriente.

Me obligo a escribir cien canciones
y conectar con las emociones,
sabiendo que soy autista
y no logro ver todas las aristas.

                       Scarlett Ferré

Un Punto de Partida...

No hay que hablar del pasado,
que está muy contaminado.
Hay que aferrarse al presente
con todo lo que cueste.
 
Hay que mirar al futuro
con un corazón maduro.
Hay que sanar las heridas
encontrando nuevas salidas.
 
Hay que crear nuevos rumbos
con un amor profundo.
Hay que dar otro sentido
a todo lo vivido.
 
Hay que mover a otro lado
lo que pudo haber dañado.
Hay que darle un giro
al corazón dolido.
 
Hay que borrar la tristeza
por todo lo que pesa.
Hay que tomar de la mano
de algún enamorado.
 
Hay que vivir la vida
como un punto de partida.
Hay que dormir abrazados
con quien tenemos al lado.
 
                        Scarlett Ferré

Mi Propio Sentido...

Cargo un dolor tan grande
que viene de alguna parte,
tanta autoexigencia
para justificar la existencia.
 
Quiero salir victoriosa
para sentirme valiosa,
quiero acallar esas voces
que creen que me conocen.
 
Tantas cosas me han dicho
y mi futuro han predicho,
intento no dar razones
tratando mis contradicciones.
 
Mis crisis existenciales
traen pensamientos geniales;
en un escenario oportuno
crearán un mundo sin muros.
 
Todas mis autoexigencias,
aunque acarrean tristezas,
le dan sentido a lo oscuro
para crear un futuro.
 
Aunque parezca contrario,
totalmente contraintuitivo,
le aplico mi propio sentido
a todo lo que he vivido.
 
Desde el dolor yo puedo
crear un paisaje nuevo;
imagina lo que habría logrado
si tal vez me hubiesen amado.
 
Intento ser coherente,
aunque a veces me cueste;
observar todo lo que yo siento,
vivirlo, aceptarlo y quererlo.
 
                          Scarlett Ferré

Necesidad de cierre...

Estaba pensando en esta necesidad que tengo de cerrar el día, de cerrarlo bien, y en la ansiedad que siento por saber que fue productivo. Necesito cerrar el día y sentirme un poco satisfecha. Busqué información para saber si hay alguna conexión con el autismo o las altas capacidades intelectuales, y al parecer tiene más que ver con las altas capacidades, con la conformidad, las altas expectativas y las exigencias.

Me hace sentido, pero también está esa sensación de vacío que uno siempre carga y que es tan intensa. ¿Cómo sentirse mejor? Hoy hice muchas cosas, hartas cosas, pero no estoy conforme. Me falta un cierre, algo que me anime y me haga sentir mejor. Quiero cerrar el día bien, quiero acostarme contenta o por lo menos, un poco satisfecha.

No entiendo esta necesidad; quiero entenderla, pero al mismo tiempo no quiero tenerla. No quiero esa obsesión con cerrar todo con satisfacción, con la idea de que valió la pena vivir un día más. Me encantaría conformarme con cosas simples, pero no me resulta. No me resulta…

Así que aquí estoy, intentando cerrar el día con un post, escribiendo, buscando algo más allá, algún sentido, alguna lógica. Pareciera que estuviera tremendamente deprimida, aunque sé que lo estoy solo un poco. Es mi sensación de vacío constante: a veces más angustiosa, a veces menos. A veces logro un equilibrio.

Podría ser peor. Creo que lo controlo de cierta manera. Le busco un sentido, trato de entenderlo, de no dramatizarlo, de no exagerar, de no victimizarme. Aunque pareciera que sí lo hago un poco, no es la idea. La idea es filosofar un rato, y entre tanto filosofar, encontrar respuestas a estos pensamientos que me invaden constantemente, que me gustan y me disgustan al mismo tiempo…

       Scarlett Ferré

200% de Intensidad...

¿Cómo llevarse bien si uno es intenso? Intenso en carácter, en emociones, apasionado, de esos que sobrepiensan la vida y la existencia. ¿Cómo convivir con otro ser humano que no vive lo mismo, que no siente igual, que quizás está bajo el mismo techo, pero no vibra en la misma sintonía?
¿Cómo aceptarse mutuamente? ¿Cómo amar siendo intenso a alguien que no lo es? El intenso ama mucho; el otro también ama, pero lo demuestra menos, o tal vez no, lo demuestra lo suficiente… ¿Cómo entenderlo? ¿Cómo ponerse en su lugar? ¿Cómo conformarse con una intensidad menor?
Uno quiere conformarse, pero la intensidad no deja. Quieres lo mismo o algo parecido, una frecuencia más alta… y no sabes si existe, tal vez en otro lugar. Y te sientes mal porque piensas que podrías buscarlo fuera.
Quieres seguir conviviendo, quieres seguir amando, pero a veces te sientes egoísta por querer más. Te preguntas si lo haces bien… El otro da su 100%, ¿por qué no valorarlo? ¿Por qué querer un 150% o un 200%? Qué exagerado, qué apasionado es uno.
No quiero ser tan apasionada, no quiero ser tan intensa… pero al mismo tiempo siento que estoy bien, que estoy en lo correcto. A veces creo que mi intensidad es más normal que la del resto, que el mundo vive en un porcentaje menor. No lo sé.
Quiero entenderlo… y al mismo tiempo.. no quiero entender nada… Solo sé, que nada sé…
                           
       Scarlett Ferré

Un Cafecito??

Mi metáfora del café y la transformación...

Para muchos, el café es solo una bebida que despierta, para mí, es mucho más que eso, es un ritual, un anclaje, una forma sutil, pero poderosa de recordarme que ya lo logré.

Cada vez que me sirvo una taza, no estoy solo preparando café, estoy activando una emoción, me visualizo en calma, plena, en control, me veo disfrutando de lo que soñé, como si ya estuviera ahí. La taza caliente entre mis manos es una extensión de mi mente enfocada, de mis metas cumplidas. Es mi manera de hablarle al subconsciente y decirle…“Esto ya es real”.

El aroma, el calor, la pausa… todo se vuelve una escena que me devuelve a mí, al presente, pero también a ese futuro que estoy creando, gota a gota. El café me relaja, pero al mismo tiempo me activa, es mi método de visualización activa, una herramienta sutil para transformar la energía del deseo en certeza.

 A veces basta con cerrar los ojos, dar un sorbo y sentir que ese momento es sagrado, que esa pequeña ceremonia cotidiana es, en realidad, una conversación silenciosa con mis sueños más grandes… voy por buen camino…

                                              Scarlett Ferré

cappuccino, drink, cup, coffee, cup of coffee, coffee cup, mug, mocha, espresso, caffeine, saucer, breakfast, café, closeup, cup, coffee, coffee, coffee, coffee, coffee, coffee cup

"El espectador de mi propia sensualidad"

Con el paso del tiempo, mi experiencia se ha llenado de matices, como si cada momento añadiera un nuevo color a mi vida. Pero hay un capítulo muy especial, uno que emergió tras años de prejuicios y creencias profundamente arraigadas.

Durante mucho tiempo, relegué mis deseos y curiosidades a los rincones más oscuros de mi mente. Cargaba con una herencia de culpas y traumas, también prejuicios religiosos que tejieron una manta de restricciones sobre mi espíritu. A eso se sumaban mi condición neurodivergente y las expectativas sociales ligadas a mi rol como cónyuge y madre, configurando una fórmula perfecta para reprimir mi esencia.

Después de muchos años, el despertar llegó como una lluvia refrescante. Comencé a cuestionar los dogmas que habían limitado mi expresión y descubrí que mi neurodivergencia también podría ser mi aliada. Mi mente, que solía abrazar la rigidez en lo moral, ahora se convirtió en una herramienta para desenredar cada nudo de prejuicio.

Mi incursión por las redes sociales fue uno de los impulsores en este cambio de paradigma, con pasos titubeantes, comencé a explorar mi sensualidad de una manera diferente. Comencé haciendo videos bailando en TikTok, tomándome fotografías, luego fue hacer «lives» de conversación sobre diferentes temas, descubrí que la sensualidad no era solo una manifestación física, sino una conexión íntima con mis sentidos, mi entorno y mi ser. 

Manteniendo siempre mi elegancia, aprendí a tejer la sensualidad en mi vida cotidiana. A veces, era una sonrisa cómplice que iluminaba un instante. En otros momentos, era una apreciación profunda de la belleza a mi alrededor.

El decubrimiento de mi sensualidad me llevó a tejer una armonía interior, mejor autoestima (aunque tengo que confesar que mi autoestima fluctúa como el clima), buena confianza y saber expresarme a través de los sentidos.

Hoy, me encanta ver cómo yo, Adele, me he transformado en esa mujer sensual, atractiva e inteligente, sin quitarle valor a cada una de mis facetas. 

 

Scarlett Ferré

MI FILOSOFÍA ACTUAL

Como individuo, he adoptado y adaptado las enseñanzas de Joe Dispenza, Gregg Braden, Bruce Lipton, Wayne Dyer (y varios autores más) y los principios de la física cuántica para crear una filosofía de vida personal. Mi filosofía de vida es un enfoque integral que combina la autoconciencia, la transformación personal y la conexión universal, apoyada por principios de neuroplasticidad, epigenética, física cuántica, hermetismo y ocultismo. Al adoptar estos principios, intento guiar mi vida con intención, positividad y desapego, permitiendo que el universo actúe a mi favor. Esta integración me ayuda a buscar vivir una vida más plena, saludable y significativa, intentando por medio de estos contribuir al bienestar propio y al de los demás. Vivo con la conciencia de estar conectada a un campo energético universal. Entiendo que mis pensamientos y emociones no solo afectan mi vida, sino que también tienen un impacto en el entorno y las personas a mi alrededor y viceversa. Creo que podemos comunicarnos con este campo o consciencia mayor, podemos conversar con el por medio de un entrenamiento físico de los sentidos y recibir respuestas por medio de señales u objetos (como ejemplo el tarot) e imágenes proyectadas desde nuestra glándula pineal (mediunidad). También mediante la obsevación del medio, por medio de sueños, y en meditación.

No hay reseñas todavía. Sé el primero en escribir una.

Carrito de compra